OFICINA #1 Caracas, Venezuela

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Blog EntryCODA - Jaime GiliJun 18, '08 2:59 PM
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Cultura

EL NACIONAL - Miércoles 18 de Junio de 2008                   Cultura/3


MARJORIE DELGADO AGUIRRE
madelgado@el-nacional.com


ARTE Jaime Gili

El artista inaugurará una individual, el domingo, en la Oficina # 1 del Periférico Caracas



A la coda.
La coda es un término musical que indica que hay que volver a un punto de la partitura y repetir para hacerla más larga. Esta repetición puede tener algunos cambios.

Con este término en el título, Jaime Gili inaugura este domingo una exposición individual en la Oficina # 1, sala de exposiciones que está ubicada en el Periférico Caracas, en la avenida Ávila con octava transversal de Los Chorros.


"Estoy pintando un mural que está basado en Caracas vista desde arriba. Se podrá seguir el recorrido de las calles desde lejos, de las vías principales que son las que están más congestionadas. Es una extensión del trabajo de la FIA, pero más lento. Creo que tanto este trabajo como el de los mototaxistas representa un poco el fracaso de la modernidad, el fracaso de planear la ciudad.

Aunque yo nunca hablo de la modernidad fracasada, sí creo que no se siguieron las pautas de esas ideas y el espíritu moderno decayó. Este mural también se conecta al aerofuturismo, ese momento del siglo pasado en el que los pintores comenzaron a ver desde arriba, lo cual estuvo muy relacionado con la abstracción".

Además de la obra expuesta en el Salón Cantv Jóvenes con FIA, éste es otro de los trabajos con los que Gili demuestra que, aunque está radicado en Londres, no se desconecta del país. "Logré que me prestaran un poquito de atención en Londres cuando asumí mi caraqueñismo, que mi obra vie
ne de una historia del arte que no es la que ellos tienen, sino la que yo tengo. Toda la abstracción es una historia ajena a ellos, a su paisaje y a su obra conservadora".

El futuro es ahora

Una Curaduria de Suwon Lee + Yuri Liscano + Luis Romero con texto de Sagrario Berti                                                                                


Oficina # 1 es un espacio dedicado a las artes visuales y auditivas ubicado en Caracas. Fue fundado por Suwon Lee y Luis Romero en el año 2005. En Oficina # 1 se exponen obras creadas  por artistas contemporáneos venezolanos y extranjeros. Es un laboratorio para el análisis y el diálogo. Allí voces emergentes o legitimadas  se encuentran para explorar las diversas formas de creación cultural de los últimos años, a escala global.

En sólo dos años Oficina No. 1 se ha caracterizado por una persistente irreverencia a la  actual producción y promoción del arte venezolano, al mostrar obras disidentes realizadas por artistas jóvenes que no tienen presencia en el discurso “oficialista” de la política cultural del país, enfocada en enaltecer  valores de identidad local. Traspasando esta barrera  localista, desde Oficina # 1 se organizan exposiciones en las calles de la ciudad,  en otros estados del territorio y fuera del país; tal es el caso, de El futuro es ahora.

El futuro es ahora es una exhibición organizada por Suwon Lee, Luis Romero y Yuri Liscano, en la que participan doce jóvenes artistas residentes en Caracas. Está conformada por veintiocho piezas realizadas en diferentes soportes: digital, polaroid, analógico y video. Aquí los argumentos iconográficos varían, se exponen autorretratos, paisajes urbanos, retratos y naturalezas muertas.

En ese variado vocabulario visual, el autorretrato es representado, a veces, desde el enfoque documentalista y otras veces, desde la perspectiva conceptual. Por ejemplo –se incluyen en ese género–, las imágenes de Ignacio Pérez, Martín Castillo + María Antonia Rodríguez, Suwon Lee y Francis Mora.

Pérez –artista de la performance–, al autofotografíarse en ausencia de espectadores, nos da la posibilidad de recrear una escena fugaz, estatizada en soporte digital, para un futuro, que es el ahora, al que nos da acceso. Martín Castillo + María Antonia Rodríguez (1+1), en Rutinas, documentan su rutinas sexuales en la esfera doméstica y representan la consagrada “tipología” de la satisfacción. Por su parte Francis Mora, en Fetiches, se construye rodeada de peluches, de elementos fálicos – como un embudo – y de sombras. La  proyección de una Piedad se opone a la postura “sugerente” de la retratada. En estas imágenes  el discurso es narrado por la presencia de dos constructos sociales que dominan la historia occidental: la pureza y la lujuria. Suwon Lee por su parte, incluye en la representación iconos de desplazamiento –el mar y una maleta– . Alterando los valores de registro documental, nos enfrenta con ideas de viaje y, de manera particular, con  uno de los referentes de la globalización: el traslado/la diáspora.

Yuri Liscano, Francesco Spotorno y Liu Prato inmovilizan el tema del paisaje; mientras que Carolina Siefken lo altera en video. Liscano utiliza el tema del desplazamiento como Lee. Presenta la naturaleza dentro de lo urbano. En Paisaje y Llegada capta, a través de ventanas, momentos indistinguibles: pueden ser circunstancias de regreso, partida o espera, intervalos anodinos o banales, que adquieren significado a través de la palabra: Viajes. Continuando con la representación de tránsito, Carolina Siefken aprovechándose de las imperfecciones de la cámara recorre el paisaje de forma horizontal. Altera los valores de registro “fiel” de la realidad para representar formas abstractas hechas de la rapidez, sin medida ni pausa, de un recorrido. En las imágenes proyectadas en su video: Choroní-Manhattan-Tinaquillo.
Liu Prato registra una refinería. Las imágenes duplican las perforaciones de la película, las chimeneas de la fábrica y los colores de la herrumbre. En un país monoproductor de petróleo, edifica un paisaje  industrializador de destrucción. Augura el  panorama en ruinas de industrias petroleras que actualmente se encuentran en los países de Europa del Este, después de la revolución soviética. Sportono, reportero de profesión, fotografía estructuras abandonas en construcción, como en Cancha. En Poste registra la torcida  asta y los frágiles palos que conducen electricidad. Más allá de los cielos polarizados de estas dos polaroid, Sportono presenta una reflexión incisiva e irónica sobre su entorno cultural y social.

Beto Gutiérrez en la serie Máscaras, retrata a dos personas enmascaradas . En estos retratos anónimos, los sujetos conscientes del acto de intrusión  al que están siendo sometidos, no bailan, inmovilizados  se dejan registrar; se tapan el rostro, con una mano sostienen firmemente el trapo que los cubre. De corte documental, el interés de estos retratos yace en los significados folclóricos de una tradición venezolana y en los contenidos culturales del uso de la careta, como recordaremos –en algunos casos–, encubridora de identidad, clase o género.

Ángela Hernández y Carolina Muñoz realizan una lectura alegórica a la naturaleza muerta. El modelo de composición de Muñoz remite directamente al pintor del siglo XVII Juan Cotan  . En el espacio de representación esta artista reordena elementos que forman parte de la cultura alimenticia de los venezolanos: botellas de cerveza Polar, cajas de jamón enlatado y bolsas de harina de maiz  (harina pan). En estas imágenes interactúan manifestaciones populares y expresiones de arte académico para hablar de  lo común y lo trascendente. Por su parte, Ángela Hernández trabaja con objetos que no poseen función de utilidad: un cuchillo que no corta, una cuchara imposibilitada a que contenga y un tenedor que no trincha. Estos objetos diseñados por la artista se convierten en imagen de sí mismos en el espacio de la representación visual. Al exponer lo objetos reales y su traslación, Hernández introduce al espectador en la interminable querella entre el original y la copia.

He aquí una breve indagación en los referentes culturales que este grupo de artistas maneja. Esta muestra constituye una  visión multiplural de la producción de arte contemporáneo en Venezuela. Diferentes enfoques construyen un ahora generador de reflexión en un país donde no existe el mañana, aquí el futuro es ahora.






[1] Gutiérrez retrata a dos “Diablos de Naiguatá”. Ésta es una fiesta popular que se celebra en las costas

venezolanas para espantar al maligno.

[2] También los elementos “comestibles” seleccionados por Muñoz,  podemos asociarlos a los utilizados por el venezolano Nelson Garrido en algunas de sus fotografías.



Desconfía: elogio a la duda

Por Gerardo Zavarce
En la actualidad, el campo cultural de las artes visuales en Venezuela deja muy poco espacio a la duda. Atrincherarse bajo una visión unívoca de la realidad y desde allí negar cualquier visión que se considere distinta, resulta muy cómodo. Para algunos, el refugio en las formas y la tradición supone la estrategia para expresar que pasan cosas, aunque en realidad no pasa nada. Para otros, en cambio, la refundación de las formas y la tradición, es la estrategia para expresar que pasan cosas e, igualmente, no pasa nada. Bajo estas perspectivas quedan anuladas las sospechas y la discusión sobre las posibilidades renovadoras de las artes visuales.

Estas certezas quedan circunscritas en el juego dicotómico de las certezas delirantes que dialogan sin oírse y se muestran sin mirarse.

Por un lado, emergen las banderas de aquellos que suponen que únicamente a través de la iniciativa privada el arte, emplazado regularmente en el este de Caracas, resiste. Por el otro, aparecen las voces de los que quieren cambiarlo todo y lo único que logran es incorporar lo de siempre, como la idea adormecedora del "rayo del Catatumbo". Sin embargo, bajo estas perspectivas, todo sigue igual. Cada bando se piensa a sí mismo como la alternativa y lo único que logran es lo alternable. Su lema compartido: "O están conmigo o están contra mí". No hay posibilidades de diálogo. No pasa nada.

Sin embargo –sobreponiéndose al imperante diálogo de sordos– algunas veces emergen iniciativas que despejan los senderos para el libre tránsito de la duda, condición necesaria para la interlocución y para el surgimiento de una mirada distinta sobre las artes visuales en nuestros contextos. En este sentido, quiero referirme a la exposición Desconfía, actualmente en los espacios de Oficina#1 y cuya organización y curaduría corresponde a los creadores Luis Romero y Suwon Lee.

En Desconfía participan artistas de las ciudades colombianas de Medellín, Cúcuta y Bogotá, de Uruguay y del Reino Unido, así como un grupo de venezolanos.

Invitar al público a dudar y al mismo tiempo concebir la exposición como objeto de la duda representa una estrategia poco habitual que implica un reto interesante para una exhibición de arte: la participación reflexiva de los actores que la constituyen. Las certezas dejan de aportar sentido y la sospecha comienza a formar parte del saber que se pone en juego.

Ya no se trata, siguiendo las nociones de Santo Tomás, de "ver para creer". Ahora se trata de ver para dudar y precisamente dejar de creer. La desconfianza es un imperativo de nuestro tiempo divido entre unos y otros. Las certezas absolutas deben ser desplazadas por certidumbres falibles y esta operación implica la posibilidad de construir, a través del diálogo, un discurso crítico sobre las realidades y sus formas.

En Desconfía los trabajos presentados por los artistas internacionales no son perspectivas We are the world al estilo de una valla publicitaria de la firma Benetton.

Ellos construyen –a través de distintas estrategias de creación– obras que permiten reflexionar sobre temas vinculados con los contextos socio-culturales del vecino país, con la relación fronteriza colombo-venezolana y con las representaciones visuales propias de los procesos actuales de globalización.

Igualmente, por su fuerza visual, destacan las creaciones de los artistas venezolanos presentes en la exhibición.

Particularmente, resulta interesante detenerse en el video del creador venezolano Iván Candeo, que muestra cómo un grupo de ratas devora una reproducción de la pintura de Arturo Michelena, Miranda en la Carraca. Esta imagen sintetiza, a mi juicio, la voluntad visual de la muestra: desconfiar, sentirse inseguro, dudar, ser devorado. No obstante, no debemos angustiarnos, la duda mueve y se mueve y, como dijera Yuri Lotman a propósito de los procesos dinámicos de la interpretación del arte: "Allí donde hay posibilidades de elegir, allí todavía hay esperanza".
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Junio  2007                         
    Desconfiar es un mecanismo personal a través del cual se manifiesta recelo, desesperanza o disconformidad por algún asunto, proceso o persona en particular. En Argentina se trata también de un juego de naipes, el cual se inicia repartiendo una carta a todos los jugadores. El jugador que comienza la partida coloca boca abajo una o varias cartas mientras le comunica al resto de los jugadores su propia hipótesis sobre el número, detalle y color de las barajas que va colocando tapadas. Si alguno de los otros jugadores desconfía de la veracidad o legitimidad de las asignaciones sobre el contenido de las cartas que va lanzando el jugador principal, tiene el derecho de contenerlo a través de la locución: ¡Desconfío! El jugador principal tendrá entonces que mostrar las cartas. Si el principal está en lo cierto, el desconfiado deberá cargar con todas las cartas que hay sobre la mesa, si miente, el desconfiado quedará libre y él deberá ocuparse del mazo que se acumuló durante la ronda.
    En torno a naipes mezclados, turnos, teorías impuestas, hipótesis, cartas tapadas, locuciones, realidades acalladas, acciones, jugadores principales, revelaciones, jugadores secundarios, encrucijadas y mazos acumulados, es como en esta ocasión el colectivo Oficina N°1 se presenta desde Periférico Caracas, con una propuesta que pone en diálogo diversos trabajos de artistas colombianos y venezolanos, quienes se han organizado como paralelo disonante (DES –separado- y CON-apegado-) a todo el acontecimiento plástico que se sucede en la XVI edición de la Feria Iberoamericana de Arte de Caracas (FIA) .
    En cierta forma los guía la desconfianza, entendida en todos sus sentidos. Distancia y recelo enunciado en su primer prefijo, apego y compañía enunciado en su segundo y la convergencia de todos los enunciados que podríamos atisbar en la palabra FIA, por un lado, siglas de la ya nombrada feria caraqueña -lugar de reunión y difusión de la actualidad del arte iberoamericano-, y por otro lado, palabra que responde a las categorías relacionadas con el acto de la fianza: el que fía, se compromete a cumplir o pagar lo que otro prometió acometer. De este modo, entre las muchas variables y juegos que encierra este título con el cual Oficina N°1 ha querido designar los límites y alcances de esta muestra, prevalece el enraizarse en la intención de poner en evidencia ciertas cartas que los lugares legítimos e institucionalizados de difusión e investigación del arte contemporáneo no han querido revelar.
    Para ello, han reunido un grupo de intercambio entre artistas colombianos y venezolanos. Este encuentro, bastante citado por los discursos contemporáneos ha sido convocado bajo la perspectiva de un desarrollo de alguna forma inusual; es decir, con la intención de poner en escena  -sin los estereotipos en los que las miradas hegemónicas han encerrado las cercanías en el desarrollo del arte venezolano y colombiano - un grupo de trabajos que intentan visualizar a través de sus propias dudas y certezas, nexos y distancias, familiaridades y abismos, los testimonios de cada una de sus propuestas; así como el lugar que ellos mismos tienen dentro de la producción actual de sus países y frente a las fronteras que les rodean.
    El espectro colombiano abarca la producción de artistas provenientes de diversas regiones. Gabriel Castillo y Rolando Cerón de Cúcuta son artistas que trabajan juntos y que esperan en un futuro concretar un vuelo ficticio entre Cúcuta y San Antonio del Táchira, para desde los problemas, distancias y cercanías de nuestras fronteras, trazar el perímetro de un vuelo que geográficamente duraría 16 minutos, pero que en realidad por problemas de aduanas y seguridad fronteriza, podría tomar más de tres cuartos de hora. En este caso, Castillo participa en DESCONFIA con una pieza que coincide con la Copa América donde expone varios huevos pintados como un balón de fútbol sobre un cartón de huevos, también pintado de verde, y con la pieza gráfica La nueva CH trama incisiva de juegos gráficos y verbales. Rolando Cerón, por su parte, muestra una pequeña selección de la gran serie de fotografías que titula Cenefa, imágenes tomadas de su televisor que va montando en una larga tira, pequeñas fotografías que atrapadas en un formato tan doméstico como la cenefa, revelan esa especie de serialización ficticia que compone el día a día de nuestras realidades. Desde Barranquilla, el colectivo Indocumentado quienes indagan en problemáticas, temas y estrategias relacionadas a la violencia como el contrabando, la guerrilla y los paramilitares, exhiben afiches y franelas donde incluso el soporte se carga de un material político ya que las piezas que imprimen provienen exclusivamente de mercados ilegales como Maicao. *(1) Igualmente, junto a las propuestas de Gabriel López de Medellín, farmaceuta que pinta por hobby franelas inspiradas en carátulas de discos, o del bogotano Santiago Monge quien escamotea en las imágenes del bestiario medieval para construir híbridos donde mezcla personajes míticos, animales y símbolos de la cultura pop, está también el trabajo de Juan Pablo Echeverri, quien presenta una propuesta sobre las problemáticas actuales de la identidad, completando un retrato múltiple de imágenes de sí mismo que obsesivamente ha recopilado durante varios años.  
    En el caso de Venezuela son nueve las propuestas en exhibición, Johnatan Machado participa con Los malabaristas piezas donde a través de viniles plásticos y papel contact sobre madera, descontextualiza y reinterpreta las posibilidades de representación tradicionales de la pintura, frente a propuestas como la de los artistas marabinos Ángel González  y Christian Vinck, quienes escamotean en los signos, esquemas y elaboraciones regionales de su cultura geográfica y social.  La resemantización desconcertante e irónica de las piezas de Macjob Parabavis y sus críticos mensajes formativos también estarán presentes junto a la propuesta de Ghetto creativo, colectivo de diseño, arte y moda que en este caso pintarán a escala un gran mural con la imagen emblemática La cabeza de Bolívar, usada en todas sus creaciones. En la misma línea de acción el trabajo de Luis Romero presentará una reflexión sarcástica sobre la próxima conversión de la moneda venezolana; en su propuesta, Romero firmará unos fuertes (moneda venezolana de 5 bolívares) y los venderá a cincuenta mil bolívares en series de veinte. Con este gesto Romero reinvierte la ficcionalización del proceso de devaluación de la moneda venezolana que propone quitar tres ceros para hacer presente una economía aparentemente más sólida. Suwon Lee nos mostrará un video titulado Las palabras se las lleva el viento, donde con un artificio tan sencillo como las pompas de jabón, intenta reflejar la situación de incomunicación actual derivada de la aguda polarización política que se vive en Venezuela. Otros artistas como el performancista Ignacio Pérez presentará imágenes de la intervención titulada Mi primer largo viaje, en tanto que Iván Candeo muestra un video en tiempo real, donde un grupo de ratas devoran una imagen impresa del famoso cuadro del pintor decimonónico Arturo Michelena titulado Miranda en la Carraca, cuestionando con ello las formas contemporáneas de institucionalización histórica y estructuración de lo real que nos impone el consumismo actual de producción y difusión de imágenes como lecturas oficiales de la verdad, la historia y la realidad.
    Paralelamente a este grupo de artistas, la propuesta exhibe publicaciones alternativas colombianas, venezolanas y de otros países, convocando también la participación de la artista uruguaya Ana Laura López y el galés Richard Owen quienes proponen varias pancartas con frases como Yo soy una mujer y Yo soy un hombre, lemas que cada espectador puede sostener entre sus manos para fotografiarse, respondiendo con ello a necesidades individuales urgentes que los esquemas de poder y de administración de categorías universales han solapado mediante la estructuración de “mayorías” y “minorías” reconocidas.
    De este modo, Oficina N°1  espera suspender la apuesta no sólo de uno sino de varios jugadores principales que han venido controlando distintas rondas de nuestra historia política y cultural; la intención, es que a través de este gesto se puedan comenzar a reunir nuevas relaciones, medidas, confrontaciones y estrategias de lo que se manifiesta en el horizonte velado de la producción artística más actual.  Ofrecer una visibilidad posible a estos artistas es parte del juego, así como poner en escena las problemática que cada uno de ellos también dibuja con el propósito de desestabilizar los lineamientos tradicionales del desarrollo político, económico y cultural de nuestras realidades. Quién quedará libre, quién se llevará los acumulados y finalmente quién tendrá la última palabra sobre las rondas furtivas y los mazos ocultos que hemos dejado pasar por alto -en las hondas zanjas y abismos históricos de nuestras historia cultural- es un asunto tal vez muy oscuro y muy largo, que esperará siempre por nuevas exhortaciones y locuciones. Sin embargo, tal vez desde pequeñas construcciones como DESCONFIA podamos comenzar a trazar las líneas de ese nuevo relato, de esa historia “otra” que aún espera su turno: acecho y revelado en el juego complejo de los dobles, las cartas, los mazos, las distancias, los olvidos, las dudas y las aseveraciones…
Tal vez.

Lorena González I.
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Guía gramático-semántica:
DES-CON-FIA
DES: preposición inseparable que denota generalmente negación, oposición, privación, exceso, etc.
CON: preposición que significa el modo o instrumento para hacer alguna cosa.|| En ciertas locuciones, aunque, a pesar de.|| Justamente y en compañía.|| Preposición inseparable que expresa unión. || Con que. conjunción condicional con tal que.
FIA: Venta hecha al fiado. || Fianza, fiador. Fianza: Obligación accesoria que uno contrae para garantía de que otro pagará lo que debe o cumplirá lo que prometió. || Prenda que da o deposita el contratante en seguridad del buen cumplimiento de su obligación. Fiar: Dar uno garantía de que otro cumplirá lo que promete, o pagará lo que debe, obligándose, en caso de que no lo haga, a satisfacer por él.
(Fuente: Diccionario Ideológico de la Lengua Española. (Julio Casares). Barcelona. Editorial Gustavo Gili, S.A, 1997.)

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*(1) El grupo Indocumentado presenta “COLOMBIA ICÓNICA” una propuesta artística, donde se intercambian, venden y reparten por toda la ciudad centenares de camisetas estampadas con imágenes caricaturizadas de la realidad nacional, yuxtaponiendo con mordacidad citas textuales de discursos de personajes de la vida política colombiana. intervenidas con imágenes y textos que se refieren a la historia política de Colombia..


Blog Entrypulgar y oficina #1 en medellinJun 24, '07 7:04 PM
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Blog Entrycaja de juguetes-revista complot-septiembre 2006Sep 26, '06 11:04 PM
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Blog EntryOficina#1- es un reducto de artistasSep 26, '06 9:06 PM
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El nacional- Pag B-11-por Edgar Alfonzo-Sierra



Blog Entry....por la calle del medioSep 21, '06 11:54 AM
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....por la calle del medio
6 de abril 2006
7pm

plátanoverde y la otra cara de la cultura
En la calle, con más de 20 músicos y artistas en vivo en el municipio Chacao, este jueves 6 de abril a partir de las 7 de la noche. Así celebra plátanoverde su décima edición, que habla desde la contracultura, incluye un encartado de lujo y viene con tres tipos de papel y páginas en blanco y negro. La décima edición de plátanoverde tiene de todo: un dossier informativo dirigido por Rafael Uzcátegui, mucha reminiscencia punk, un amplio reportaje sobre los nuevos directores de cine en Venezuela, una entrevista a la artista plástica Blanca Haddad y una doble página fotográfica que muestra a Alí Rodríguez Araque, Teodoro Pettkoff, Eleazar Díaz Rangel y Américo Martín posando su juventud de izquierda rebelde ante el lente de la extinta Digepol. Y avisan que el tema principal es la contracultura, presentan una disección de los movimientos alternativos de Caracas y Maracaibo y, por si fuera poco, un encarte para los chamos de espíritu punk.

Pero lo más resaltante de esta décima edición es el evento que se está armando para celebrar su lanzamiento el próximo jueves 6 de abril. “Por el medio de la calle”, una apuesta que busca rescatar otros modos para el disfrute de los espacios públicos. El asunto comienza en la Plaza Bolívar de Chacao con el apoyo de la Fundación Chacao en este primer módulo; allí el público disfrutará de proyecciones visuales y las presentaciones en vivo de Jaba-Lee Project, Retrovértigo, Barbozza, y los Dj's Pantin y Trujillo.

Luego, los plataneros seguirán su intervención urbana con seis muestras de arte de calle: Martín Castillo, Lenín Ovalles Ar, la ONG, Oficina # 1, Wake, Cept & Max serán los encargados de las instalaciones, performance, diapositivas y la proyección de un documental. El recorrido concluye con un circuito de 4 locales nocturnos en el casco central del municipio, donde presentarán en simultáneo a 12 Dj`s de la escena caraqueña: Pantin, Trujillo, Nuuro, Muu, Machu, Rombo, Trujillo, Mk C, Hernia, Wake, Jimmy Flamante, Emmerson y Alex.

Según el equipo de trabajo, “Por el medio de la calle” es una convocatoria para que los asistentes caminen por el casco central, a manera de las mejores ciudades turísticas del mundo: “esta será la demostración de la calidad de la gente que siempre busca alternativas, y lo mejor, es gratis”. Así es la contracultura.

La cita es el jueves 6 de abril a las 7 de la noche en la Plaza Bolívar de Chacao.

_esto no es un plátano.





EL UNIVERSAL-Formas Visuales-Juan Carlos Palenzuela Sep 19, '06 11:20 AM
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Caracas, El Universal
Lunes 18 de Septiembre 2006

Formas visuales

Juan Carlos Palenzuela

Los galpones

Los proceso del arte a veces son silenciosos y subterráneos. Los
creadores se desempeñan independientemente de las condiciones adversas
que suelen imperar. Hacer la obra es tan complejo como su exhibición
adecuada. Una obra novedosa, que rompe con la tradición, exige que su
exposición sea igualmente inédita, retadora, contentiva de nuevos
desafíos.

Algo diferente sucede en lo que concierne al arte en Venezuela, su
exhibición, su concepción, sus categorías, sus audacias, sus signos.

¿Por dónde comenzó esto? ¿En las aulas del Instituto Reverón?
Probablemente. ¿En el impulso teórico de un Jesús Fuenmayor?
Ciertamente. ¿En unas pocas exposiciones referenciales del surgimiento
de otra sensibilidad como Indice en 1994, La llama en 2000, La
habitación va en 2001, Utópolis en 2001, 13 Horas en 2001 y varias de
las exposiciones que Guillermo Barrios preparó para Puerto La Cruz?
Seguramente.

Ha sido un recorrido firme, a pesar de las convulsiones; con
determinación, con seguridad en la meta que ahora llega a un punto
grande, decisivo, cada vez más activo, de nítido perfil contemporáneo,
en los Galpones de Los Chorros. Aquí comienza un maravilloso capítulo
del arte contemporáneo en Venezuela.

Los Galpones son, prácticamente, las únicas salas de arte actual en
Venezuela. En su equivalente y antecedente sólo se encuentran tres
galerías donde se programan exposiciones contemporáneas, a saber la de
Elvira Neri, Espacio Zero y 39. El resto, francamente, son galerías de
modesto interés.

(Un lugar extraño, al margen, absolutamente retador, es la ONG).

Los Galpones pueden entenderse como galerías y son tres, cada uno con
perfil propio. Las exposiciones pueden ser individuales o colectivas
(parecería que tienen tendencia por las de grupo). Pintura,
fotografía, instalaciones. Obras rotundas y definitivamente abiertas.
Aquí se genera una nueva comprensión con el arte, sus soportes, sus
dimensiones, sus mixturas.

Un signo de lo que significan los Galpones sería la exposición de
fotografías, más exactamente tarjetas postales originales, de
Victoriano de los Ríos, su serie reveroniana. Ahí está otra clave:
saber buscar en la historia, saber reinterpretarla.

El simple ingreso a los Galpones ya constituye una experiencia de
arte. Son sitios inquietantes.

En el Galpón 8 se encuentran Sandra Vivas, Diana López, Alexander
Gerdel, Alí González, Lo La, Cristian Vinck, Sigfredo Chacón, Héctor
Fuenmayor, Alessandro Balteo, Andrés Alcega, Otto Lauterbach, Jaime
Gili y otros.

Oficina #1 es un espacio en el que están Beto Gutiérrez, Yuri Liscano,
Luis Salazar, Fed Ovalles, Macjob Paravabis, Sandro Pequeño, Muu,
Hase, Suwon Lee, Raimond Chaves, Pian, Iván Candeo, Luis Romero y
otros.

Cabe advertir que no son grupos diferentes, ni siquiera son grupos.
Son procesos difíciles. Unos y otros están en lo mismo y comparten la
experiencia.

Esta nueva situación de arte en Venezuela genera su propia crítica.
Junior Ruiz se perfila como el estudioso y el testigo privilegiado.

Pero además en los Galpones está el Club Nuclear.

Alguno de ellos proclama la muerte de las estéticas. Esto indica una
preocupación grave. Por lo pronto tienen muchísimo camino que recorrer
para asistir a ese funeral.


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