
EL UNIVERSAL-Formas Visuales-Juan Carlos Palenzuela Sep 19, '06 11:20 AM
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Caracas, El Universal
Lunes 18 de Septiembre 2006
Formas visuales
Juan Carlos Palenzuela
Los galpones
Los proceso del arte a veces son silenciosos y subterráneos. Los
creadores se desempeñan independientemente de las condiciones adversas
que suelen imperar. Hacer la obra es tan complejo como su exhibición
adecuada. Una obra novedosa, que rompe con la tradición, exige que su
exposición sea igualmente inédita, retadora, contentiva de nuevos
desafíos.
Algo diferente sucede en lo que concierne al arte en Venezuela, su
exhibición, su concepción, sus categorías, sus audacias, sus signos.
¿Por dónde comenzó esto? ¿En las aulas del Instituto Reverón?
Probablemente. ¿En el impulso teórico de un Jesús Fuenmayor?
Ciertamente. ¿En unas pocas exposiciones referenciales del surgimiento
de otra sensibilidad como Indice en 1994, La llama en 2000, La
habitación va en 2001, Utópolis en 2001, 13 Horas en 2001 y varias de
las exposiciones que Guillermo Barrios preparó para Puerto La Cruz?
Seguramente.
Ha sido un recorrido firme, a pesar de las convulsiones; con
determinación, con seguridad en la meta que ahora llega a un punto
grande, decisivo, cada vez más activo, de nítido perfil contemporáneo,
en los Galpones de Los Chorros. Aquí comienza un maravilloso capítulo
del arte contemporáneo en Venezuela.
Los Galpones son, prácticamente, las únicas salas de arte actual en
Venezuela. En su equivalente y antecedente sólo se encuentran tres
galerías donde se programan exposiciones contemporáneas, a saber la de
Elvira Neri, Espacio Zero y 39. El resto, francamente, son galerías de
modesto interés.
(Un lugar extraño, al margen, absolutamente retador, es la ONG).
Los Galpones pueden entenderse como galerías y son tres, cada uno con
perfil propio. Las exposiciones pueden ser individuales o colectivas
(parecería que tienen tendencia por las de grupo). Pintura,
fotografía, instalaciones. Obras rotundas y definitivamente abiertas.
Aquí se genera una nueva comprensión con el arte, sus soportes, sus
dimensiones, sus mixturas.
Un signo de lo que significan los Galpones sería la exposición de
fotografías, más exactamente tarjetas postales originales, de
Victoriano de los Ríos, su serie reveroniana. Ahí está otra clave:
saber buscar en la historia, saber reinterpretarla.
El simple ingreso a los Galpones ya constituye una experiencia de
arte. Son sitios inquietantes.
En el Galpón 8 se encuentran Sandra Vivas, Diana López, Alexander
Gerdel, Alí González, Lo La, Cristian Vinck, Sigfredo Chacón, Héctor
Fuenmayor, Alessandro Balteo, Andrés Alcega, Otto Lauterbach, Jaime
Gili y otros.
Oficina #1 es un espacio en el que están Beto Gutiérrez, Yuri Liscano,
Luis Salazar, Fed Ovalles, Macjob Paravabis, Sandro Pequeño, Muu,
Hase, Suwon Lee, Raimond Chaves, Pian, Iván Candeo, Luis Romero y
otros.
Cabe advertir que no son grupos diferentes, ni siquiera son grupos.
Son procesos difíciles. Unos y otros están en lo mismo y comparten la
experiencia.
Esta nueva situación de arte en Venezuela genera su propia crítica.
Junior Ruiz se perfila como el estudioso y el testigo privilegiado.
Pero además en los Galpones está el Club Nuclear.
Alguno de ellos proclama la muerte de las estéticas. Esto indica una
preocupación grave. Por lo pronto tienen muchísimo camino que recorrer
para asistir a ese funeral.
