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OFICINA #1 oficinanumero1@gmail.com Galpón 9. Centro Los Galpones 29-11. Av. Avila con 8a Transversal Los Chorros. Caracas 1071 Venezuela

JUAN PABLO GARZA / NUEVAS CONSECUENCIAS 3 JUL-14 AGO 2011

Photo AlbumAug 25, '10 2:20 PM
for everyone
Pedazos de País
Curaduría de Luis Romero
Inauguración: Domingo 29 de agosto de 11am a 4pm
29 agosto – 26 septiembre 2010


Oficina #1 tiene el placer de presentar la exposición colectiva “Pedazos de país” donde participan un conjunto de doce jóvenes artistas venezolanos. La muestra está constituida por obras que mediante la exploración de diversas técnicas tales como el video, la fotografía, la pintura y las intervenciones sobre papel, se expresan inevitablemente vinculadas con nuestro imaginario colectivo, instantes de la historia reciente de nuestro país, de sus ausencias y sus excesos. “Pedazos de País” presenta diferentes visiones de esta Venezuela, que como castillo de arena embestido por el agua, se nos desmorona, escurriéndose entre las manos paralizadas y frente a atónitas miradas perplejas. La variedad de la naturaleza de los temas propuestos mantienen entre sí un halo dicotómico de imágenes sublimes y a la vez fuertemente contundentes, reflejos de esta realidad que en nuestro contexto bipolar colocan en cuestión algunas de las volátiles certezas individuales, para confrontarnos o valorizar los que deberían ser nuestros asuntos colectivos. Así bien, los artistas participantes Ángela Bonadies, Hayfer Brea, Iván Candeo, Julián Higuerey, Ara Koshiro, Suwon Lee, Juan José Olavarría, Umberto Pepe, Bishenry Rivas, Luis Romero, Rafael Serrano y Christian Vinck dialogan, a manera de fractal, lo que nuestra sociedad es: entre la violencia de forma y de contenido, los miedos que revolotean en nuestros más temidos recuerdos colectivos. La incertidumbre del desapego, la vulnerabilidad del ser humano ante los cambios, las emociones encontradas y los fanatismos a ultranza, las imágenes que con intención o a consecuencia se develan en íconos, la fuerza como recurso, nuestro imaginario e historia que redibujamos, velamos o deconstruimos, son algunas de las temáticas que subyacen esta muestra colectiva.

Texto de Blanca Rivero


La exposición “Pedazos de País” inaugura este domingo 29 de agosto y permanecerá abierta hasta el domingo 26 de septiembre en los siguientes horarios: Martes a Viernes de 2 a 6pm. / Sábados y Domingos de 11am a 4pm.
Oficina #1. Galpón 9. Centro de Arte Los Galpones 29-11. Av. Ávila con 8va Transversal de Los Chorros. Caracas 1070 Venezuela Teléfono: +58-212-5837526 Contacto: Mónica Quintini http://www.oficina1.com / oficinanumero1@gmail.com

Pedazos de país.
Texto de Gerardo Zavarce.


La presente exhibición: Pedazos de País responde a la iniciativa de varios creadores: Angela Bonadies; Ara Koshiro; Bishenry Rivas; Cristián Vinck; Hayfer Brea; Iván Candeo; Juan José Olavarría; Julián Higuerey; Luis Romero; Rafael Serrano; Suwon Lee; Umberto Pepe; quienes proponen articular, a través de diversos ejercicios de creación, una visión de los diversos imaginarios simbólicos que articulan las formas visibles, los rasgos de identidad, que permiten imaginar, cohesionar, darle cuerpo y sentido individual y colectivo, a una nación. En este caso Venezuela.

No obstante, se trata de una nación dibujada, o desdibujada, a través de sus fragmentos, opuesta a los discursos y prácticas cuyas escenografías o puestas en escena se ofrecen como relato unívoco de totalidad o como síntesis del gran proyecto nacional-Estado. Propuestas, más bien utopías, que históricamente permanecen amparadas bajo las premisas de modernidad, progreso, desarrollo, revolución; palabras pinceles que han pretendido dibujar la imagen de la patria.

Por el contrario, cada pedazo o fragmento que integra el contenido de esta exhibición, pretende convertirse en un vestigio o testimonio incompleto de los márgenes del territorio histórico imaginado o sensible. Sin embargo, no se trata de repetir la estrecha línea que dibujan las voces encargadas de transmitir la memoria oficial. Estos pedazos de país se erigen como narración sensible del revés de la República, sus márgenes, el signo opuesto que la conforma. Así, se convierte en un recorrido por sus imágenes de sombras, por aquellas representaciones que conforman la mecánica del olvido necesario para el ejercicio de la memoria. También de la historiografía.

Entonces, la representación de lo inefable como signo trágico que constituye el destino, de una nación que navega desprevenida entre los cantos de sirena de su propio devenir, se erige como la estrategia para un recorrido visual que no pretende mostrar sino su propio signo de derrota, el orden telúrico de cada una de sus narraciones. Presentan la capa endeble y silenciosa que articula y constituye nuestra frágil memoria visual, los recuerdos guardados en el viejo baúl de la desmemoria, nuestros propios fantasmas y desconciertos. Pedazos de país que emergen como la evidencia visual, arqueología de lo inefable, de una nación regida por el deseo de ser siempre algo distinto, sin lograrlo, sin serlo. Así somos, un país regido por la incansable y penosa tarea de Sísifo.

En síntesis, esta exposición presenta al espectador los fragmentos dispersos de una nación incapaz de reflexionar con los ojos abiertos por temor a ver el reflejo de su propia imagen. Entonces, cada fragmento del margen, como signo del revés de una nación, se convierte en evocación que guarda dentro de sus pliegues y fisuras el rostro del país, las certidumbres de su maleable fisonomía histórica. Recoge los pedazos de una nación hecha a pedazos; desde su origen traicionada por su re-invención permanente como forma de su propia presencia y ocultamiento.




Pedazos_Pais_invitación.jpg
  

ARA KOSHIRO
  

BISHENRY RIVAS
  

BISHENRY RIVAS
  

BISHENRY RIVAS
  

BISHENRY RIVAS
  

BISHENRY RIVAS
  

ANGELA BONADIES
  

IVAN CANDEO
  

HAYFER BREA
  

HAYFER BREA
  

JULIAN HIGUEREY
  

JUAN JOSE OLAVARRIA
  

SUWON LEE
  

UMBERTO PEPE
  

LUIS ROMERO
  

RAFAEL SERRANO
  

CHRISTIAN VINCK
  

Vista de Sala
  

Vista de Sala
  

Bishenry Rivas
  

Vista de Sala
  

Vista de Sala
  

Vista de sala
  

Ara Koshiro
  

Ara Koshiro
  

Ara Koshiro
  

Ara Koshiro
  

Ara Koshiro
  

Ara Koshiro
  


oficina1 wrote on Jan 17, '11
Cortesía ART NEXUS

Notas de Arte
Pedazos de país
Oficina # 1
12/01/2010

Caracas, Venezuela

Ruth Auerbach





El conjunto de obras que conforma la exposición Pedazos de país despliega las propuestas de 12 jóvenes artistas venezolanos quienes a partir de híbridas estrategias de creación ensayan, tal y como lo señala Gerardo Zavarce en su texto introductorio, una visión de los diversos imaginarios simbólicos que articulan las formas visibles, los rasgos de identidad, que permiten imaginar, cohesionar, darle cuerpo y sentido individual y colectivo, a una nación. En este caso Venezuela. Oficina # 1, dirigida por los artistas Suwon Lee y Luis Romero como un espacio abierto a la confrontación de ideas y punto de convergencia de diversos ámbitos de la cultura y prácticas del arte actual, celebró su quinto aniversario con la organización de esta singular muestra colectiva. Si bien no pretende ser histórica, la exhibición se detiene y repiensa desde la perspectiva crítica de una generación escéptica y recelosa de interpretaciones unívocas, los hechos y acontecimientos reales y verídicos ocurridos en una línea de tiempo diacrónica que avanza y retrocede desde las guerras independentistas, afincándose en el período de una modernidad emplazada entre 1935 y 1965, hasta los eventos más recientes de nuestra historiografía. Pedazos de país, alude a una narración inconclusa, reescrita a conveniencia y en la que la desmemoria y el olvido imposibilitan aferrarse a un relato único. Es justamente la exégesis de las imprecisiones lo que ha permitido a estos creadores establecer, a raíz de sus propias paradojas y contrasentidos, el correlato de un país fragmentado, construido a pedazos. Desde las prácticas de la representación, suscriben su propia ficción como expresión simbólica opuesta a la noción totalizadora del proyecto de estado o de la refundación de la República. Como conjunto y no tan solo como obras individuales, la propuesta museográfica se fundamenta a partir de retazos descosidos de nuestro escenario social y político; cada pieza intenta ser un testimonio inscrito en los márgenes de la historia oficial. Los trozos del país nacional se reconstruyen aquí en una narrativa sensible que presenta el estrato menos legible, aquél que yace velado u oculto como estrategia para revelar los argumentos de modernidad y progreso, nacionalismo y revolución.

El punto de partida de la exposición arranca tal vez de los tópicos localistas narrados por Miguel Otero Silva, destacado periodista vinculado a la conspiración concebida por la Generación del 28 en su empeño por derrocar la dictadura gomecista. Su novela Oficina No.1 (1961) identifica socialmente el momento histórico de una Venezuela agraria en tránsito hacia su condición de estado petrolero; Casas Muertas, retrata la esencia de la venezolanidad; y, Cuando quiero llorar no lloro expone las condiciones de una sociedad que inicia su escapada a la represión política y la violencia social. Constituyen obras emblemáticas de la literatura venezolana que describen las contradicciones entre el surgimiento de una súbita riqueza que produjo el oro negro y la más deplorable indigencia, unida a las nociones de estratificación social, relación de dependencia y neocolonialismo cultural. Espejos rotos de una sociedad que nos devuelve la imagen de un país dividido. A partir de esta trilogía, Bishenry Rivas interviene y altera la condición de estos clásicos, estableciendo una relación distinta entre el objeto representado y la obra misma. Los libros persisten como soporte físico y conceptual sobre el cual el artista sobrepone capas de pintura al óleo para reproducir nuevamente la representación, asignándole un punto de vista distinto, al promover otra historia de valores y significados. La atracción por la imagen popular y lo que ella representa en la memoria histórica del colectivo es el asunto que mueve a Christian Vinck a retratar un Che Guevara invariablemente heroico en el imaginario revolucionario, ahora en una actitud sombría y extenuada. O, en el caso de Umberto Pepe, a reproducir al óleo una fotografía ampliamente difundida de Rómulo Betancourt luego del atentado sufrido en 1960 y en la que aparece con ambas manos vendadas. En la memoria local, este hecho arrastra un matiz irónico pues esta imagen provocó que el ciudadano común recordara que días atrás, ante una acusación de malversación de fondos públicos, el presidente democrático habría expresado tajantemente: ¿que se me quemen las manos si he robado dinero del pueblo¿.

Una de las obras que mejor representa el territorio como argumento es la Lección de Historiografía, de Ara Koshiro. La artista ha recortado el contorno de las divisiones políticas de un viejo mapa de 1991 que hoy ya no representa la cartografía vigente. Los segmentos eliminados caen desplomados al piso en una clara metáfora que simboliza a un país hueco y despedazado. Extrae también segmentos de los símbolos nacionales -bandera y escudo- confirmando la iconografía de una inédita historia patria. En la misma frecuencia, Hayfer Brea presenta el díptico Monumentos Patrios de cuarta y quinta. Ambos dibujos representan vestigios que documentan un período histórico-político. El Paseo Los Próceres, alegoría cívico militar inaugurada en 1956 por el presidente Marcos Pérez Jiménez se enfrenta al controversial Obelisco levantado por la actual república, a propósito de la celebración del bicentenario de la independencia para destacar el triunfo de la revolución y el poder popular. Luis Romero, a partir de dos postales fotográficas idénticas que representan los jardines de la Galería de Arte Nacional esfuma, mediante delicadas veladuras, la imagen de una de ellas como alusión al desvanecimiento de las instituciones museísticas del país y a una memoria cultural eclipsada por las ideologías políticas de turno. La amnesia y la violencia asociadas al nefasto sistema carcelario es abordado por Juan José Olavarria en la ampliación de un registro fotográfico original, presuntamente encontrado en los archivos de la Rotunda, la prisión más famosa de la Venezuela de inicios del siglo XX, conocida como la última morada en la cual eran brutalmente torturados los opositores al gobierno de Juan Vicente Gómez. Así también resulta perturbadora la imagen del Retén de Catia, testimonio del horror y el hacinamiento, captada por Ángela Bonadies antes de su clausura y demolición.

La dinámica social y productiva que se fundamenta en el modelo de Estado del socialismo del siglo XXI se expresa en el video de Julián Higuerey con una imagen precisa que sintetiza la enajenación que provoca el trabajo por el trabajo. La letra p ¿de progreso? ó la b ¿de bolívar?- es trajinada por el autor durante 60 interminables minutos mientras nada sucede, pues el objeto nunca cambia. Así también sucede en el loop de fotografía digital presentado por Rafael Serrano donde se revierte el eterno proyecto de construir y destruir, de armar y desarmar la estructura del piso de un espacio. La palabra UNO se traduce como una desalentadora alegoría que nos recuerda que no hay continuidad en los procesos. Como el vano empeño de Sísifo por alcanzar la cima, estamos condenados a regresar al punto inicial.
De las piezas más relevantes destaca el video Decreto de Guerra a Muerte, 1813. En un brevísimo loop y en un gesto mínimo, Iván Candeo infiltra el estandarte que distinguió la proclama dictada por Bolívar en un juego realizado en el Caracas Futbol Club. La bandera que ondea la exaltada barra del equipo ostenta el mismo cromatismo, aunque con distinto signo. Esta célebre declaración de muerte, practicada por realistas y patriotas por igual, simbolizó una respuesta justificada o reprobada por su encendido contenido bélico que comprometía de forma irreversible a los individuos con la revolución independentista. La obra apunta así hacia las manifestaciones de violencia intrínseca y al absurdo de los fanatismos exacerbados, contextualizando estos síntomas en un señalamiento a la radicalización y polarización de los sectores políticos.

La exposición cierra con una hermosa panorámica de Caracas, un paisaje nocturno iluminado por millares de diminutas luces como si de un nacimiento decembrino se tratara. Es, sin embargo, una vista aérea sobre Petare, una de las barriadas mas populosas y violentas de Latinoamérica. Esta ciudad informal anclada dentro de la ciudad capital representa no sólo las inmensas contradicciones sociales y el drama de una trágica realidad; alude también a la inquebrantable pugna entre el estado y sus opositores por ejercer el poder político. Esta impactante constelación luminar transcribe asimismo los procesos mutantes de la metrópoli. A partir de la acertada precariedad del montaje, la exposición compromete al espectador, lo hace cómplice y partícipe de una aventura estratégica para descifrar desde una narrativa fragmentada, la fisonomía de una nación que se reinventa desde sus mismos inicios y que no se detiene en esa apariencia flexible y adaptable, hecha a punta de pedazos.

Fuente: Art Nexus
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